domingo, 21 de agosto de 2016

Y pasado tu letargo
envuelves con esmero tus emociones,
que en cascada, despiertan en tu piel mutilada,
desembocando en aguas de olas suicidas,
abismos, de dolor quebrantados.
Y pasado un tiempo
tus pupilas aguardan, ansiosas,
a que el dolor sea leve,
a que remita el sufrimiento,
y que tus lágrimas cesen en su afán
de lanzarse al vacío.


©Rai

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