jueves, 14 de abril de 2016

Ay Dios Eolo!!

La gente se tira al tren, cuando sería mucho mejor tirarse al/la maquinista,
dudan entre ponerse a servir o buscar criada, juegan a ser más valientes que nadie, en un juego que no tiene ganadores. Miden el tiempo, como si se tratase de un trozo de tela, que acabará colgado de un mástil, ondeando al capricho del viento; en un lugar tan difícil de localizar, que se convierte en un reto, una hazaña, un logro deseado, ansiado por casi todos. A mí personalmente no me saben despertar de un letargo inducido, por los siglos de los siglos...Tengo capacidad, habilidad, destreza, motivación...mi barco lo gobierno yo, sin "segundos" ni consejeros. Puedo llegar a ser entrañable, extrañable, dulce, y amargo como el culo de un pepino...Sensaciones y sabores se entremezclan en la coctelera de mis raíces, de mis ramas mecidas por los brazos del dios Eolo; yo también renazco de mis cenizas, eso de tanto en tanto. Lucho con dragones, que de manera extraña no lanzan fuego. Me enfrento a ejércitos de orcos, que extrañamente se multiplican como conejos, y como tales huyen hacia su madriguera. Soy un lobo solitario, en una manada que todo me lo da, sin pedir nada a cambio. ©RSM


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