sábado, 7 de noviembre de 2015

Cuando no estás...

Cuando no estás, las mariposas duermen, y los escalofríos se congelan.
El enorme vacío que siento me obliga a ser sincero y es cuando acepto que tengo los sueños desbordados, el alma enamorada, y que son tantos los besos que te guardo que ya no caben en los cajones.
Las palabras pierden su significado, se derriten formando inundaciones de letras muertas que gotean por mis ojos.
Es por eso que cuando regreses abriré los brazos para recibirte, aún sabiendo que es imposible abrir los brazos y cerrar el alma.

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