martes 8 de abril de 2008

IV

Pequeño ser:
Las cosas irreales siempre parecen más ciertas. Tendrías que volver por aquí, a esta habitación que no existe y que de pronto recuerdas mejor que cualquiera. Mira que no es el insomnio ni el desconcierto, apenas me he dado cuenta que estos son mis dedos me he puesto a escribir voces y trampas; nada ha cambiado últimamente, todo sigue siendo azar y humo, la canción es triste, el tiempo se enrosca en el cigarro. Las palabras aún no se han doblado ni el conjuro es de cenizas, todavía los ojos pueden servirte en la caída para no buscar en los brotes de mi voz una excusa a esto que a veces creíamos poder evitar, pequeño ser, la memoria de la noche me amenaza y el sudor me devela, no le voy a dar tregua a mi mente. Un hombre no necesita de verdades, no importa si alguien más te pide que sonrías. Es demasiado cerca para no sentir frío, algunos siempre estamos más cerca del invierno o no lo suficientemente envenenados, lo necesario renuncia a lo preciso y ya los gatos lo saben. Algo se derrumba alrededor y sé que es inútil, no se puede amanecer en el mundo sin los minutos en la espalda, y dime si no es tonto hablarte de temas que no entiendes, decirte un par de cosas que nadie recordará después del insomnio, el tabaco o las sustancias en mis venas que me hacen menos evidente una madrugada de diciembre en la que el silencio se esparce y los sentidos se vuelven más verdaderos.

Aún tus palabras guardan la señal, la lentitud indicada para atravesar los estados de tu cuello, ese que transforma la intemperie de estar vivos en una fuga hacia la inconsciencia, que desprende de sus roces un aroma a punto de quebrarse por la parte más firme de la locura que insiste en trocar tentaciones. Nada que decir, sólo es tiempo en el tiempo. Y ya todo debería empezar a moverse, dar el pequeño salto hacia una estrella muerta, al agujero negro que espera dormido por esto que nunca tuvo que suceder; comenzar con los rituales de la nada sin los mitos sobrepuestos al olvido, con la única devoración capaz de delinear en la mirada un rostro conocido que perdure en ninguna magnitud.

No me gusta deformar mis recuerdos ni conservar imágenes que no me pertenecen porque la ansiedad no se irá aunque sonría en otro espejo, siempre hay días como hoy, es cierto, y no me gusta pagarle a la nada sus horas. Digamos que te has ido y allá afuera disuena el aliento de la muerte, que estoy un poco más aquí, que estoy un poco más aquí. Pequeño ser, ya todos se fueron de tus manos, los peces se han ido y sólo se olvidaron las escamas (…)

7 comentarios:

Michelle dijo...

No sé porque me gusta tanto, lo vuelvo a leer, y son como contelaciones que dejan de ser estrellas, para que hagan sentir a los sentidos,y olvidar a la memoria..
Así tal vez pueda fundirme entre las letras, y despues de un tiempo intentar que los sonidos canten, como canta Janis.
Un abrazo, Me encanta.

Amahelarte dijo...

Buenas letras... saludos por acá.

Rachel dijo...

disculpa la intromision, descubri tu blog por casualidad navegando y buscando algo.
ENhorabuena tienes una forma profunda de escribir, con mucha fuerza.
saludos

Anónimo dijo...

Muy bueno la verdad ..por cierto sabeis algo de yisel charboneau?he leido sobre ella y esta señorita además de ser una
desvergonzada arremete sin freno contra los valores políticos, o
contra los toros, que si sufren o que si no sufren, y escenas de
prácticas sexuales en el interior de una parroquia. Creo que tal tipo
de libros no debería existir, pues se burla el autor, por llamarlo de
alguna manera, de la institución monárquica y como Iñaki Gabilondo en
sus noticias distorsiona la realidad utilizando algunos casos de
pedofilia que se han dado en algunas parroquias para meter a todos en
el mismo saco como hace José Saramago con su nueva novela Caín, ¿qué
tienes que ver la trama Gürtel con la Iglesia? ¿O el terrorismo con
Amenabar?

Caballero de Salas dijo...

Es curioso; me he encontrado en tu relato. Muchas gracias por escribir.
Un saludo.
caballerodesalas.blogspot.com

Melodi Inetiketable dijo...

Saludos.
Me he dado cuenta que todas las personas que escribimos somos una especie de "alma herrante" y me ha hecho gracia ver ya un par de blogspot con el mismo diseño que mi antiguo blog (negro, con el titulo encuadrado en doble linea, los titulos verdes, etc) ... He de decirte que se triunfa más con un blog más alegre y llamativo (yo borré la mitad de mis escritos, porque mostraban mi lado más depresivo). Ahora es mas vivo y dinámico (ya no solo subo mis escritos, sino que doy información sobre moda, videojuegos, debates, etc). Aquí te lo dejo por si quieres unirte:

http://insolitadimension.blogspot.com/

Anónimo dijo...

muy bien escrito, pero tiene demasiada desesperacion.